23 abr 2021

Dragones

Me son simpáticos los dragones. Bastante más que los caballeros embutidos en armaduras y blandiendo espadas. Hoy es 23 de abril y por tanto voy a dejar constancia del por qué de esa preferencia.

De entrada, como fácilmente ocurre con quienes en el zodiaco nacimos como Géminis, no creo en la astrología. Como buen geminiano no me trago ni una letra del horóscopo. Lo de la dualidad de las paradojas, seguramente. Primero de los tres signos de aire, burbujil y dicotómico pues, el tercero de los doce signos me pareció, desde siempre, bastante papanatas. Un signo poco vacilón y poco definido. Una losa de la que no estar precisamente orgulloso. Orgullo los leones y las leonas, claro. Los gemelos... poca gracia o menos.

Por ello, cuando años más tarde, ya en plena adolescencia, descubrí que en el horóscopo chino nací como Dragón, eso compensó con creces la decepción de la primera "adscripción astrológica". Entre los 12 signos occidentales, mi signo es bastante 'ni fu ni fa' por ser 'fu y fa a la vez'. En cambio, entre los 12 signos orientales el dragón es el único que no es un animal real, el único destacado, el único diferente y mágico, de alguna manera.

Insisto en que no creo en la astrología. Considero que es un juego, el de dividir un todo en fracciones. Juego que permite filosofar y especular sobre innumerables cuestiones de la personalidad o de los potenciales de cada uno. Lo que sí creo es que de alguna manera, mientras no se consolidaron las ciencias a partir de la entrada en el mundo contemporáneo, la astrología y las otras cábalas sirvieron como esquema y como perchero donde ir colocando las suposiciones, y de esa manera, sirvieron efectivamente al propósito de conocernos mejor.

Vuelvo a lo del creer y no. Creo que si hacemos pasar a todo el mundo bajo un arco con 12 imanes, y le decimos que uno de ellos es el suyo, en lo que se coincida, se reafirmará como tal, y en lo que no, al no darle trascendencia, no importará. Es tan sencillo como un tamiz, como un colador. Uno no ha de tener fe en el colador, pero sirve para colar. Pues con la astrología creo que ocurre igual. Si contamos con los 12 ascendentes en lugar de 12 imanes son 144 imancitos. En el horóscopo chino igual. Por tanto no soy solamente Géminis y Dragón, sino Géminis con ascendente Cáncer y Dragón con ascendente Serpiente. Mucho más allá tampoco he profundizado. Tiempo al tiempo. Cuando me aburra de las ciencias (naturales, aplicadas o sociales) entonces me puedo interesar por las ocultas. De momento creo que no llegaré a aburrir las primeras y por tanto seguiré en la inopia sobre el influjo astral.

Vuelvo a lo de los dragones. Estudiando historia situa uno al Santo del día de hoy, George, Jordi o Yuri, como patrón de territorios tan poco similares como Inglaterra, Catalunya y Rusia. Mirando las cronologías cuando el dragón oriental tuvo más expansión geográfica es cuando mayor fue la expansión catalana, precisamente. Aunque no crea que esa sea la causa, me gusta pensar que es aquí en Catalunya donde al dragón se le muestra más amigable en las iconografías (ya sea en las modernistas o en el día a día). Para ingleses y rusos el dragón es el monstruo a acuchillar, pero para nosotros a veces es un animal casi doméstico. Inexistente, fabuloso, pero apacible y jugetón.

Uno de mis libros "de capcelera" es Drakcelona: Barcelona ciutat de dracs : 12 rutes, 500 dracs ISBN 9788415248200 Arola Editors, BCN, 2011.


Es mi recomendación ugrafiante de hoy. Y ahora rugido y fundido en fuego, claro está.

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